miércoles 16 de diciembre de 2009

Todos somos sensibles a la Belleza

El arte cautiva.
La belleza cura.
Nos une.
Hace brotar lágrimas de júbilo.
Nos hermana.





martes 15 de diciembre de 2009

La educación del siglo XXI



El último programa de Redes, (clicad sobre “Redes”, si queréis verlo), ofrece información sobre unas interesantes jornadas celebradas en Washington para debatir sobre la educación de los ciudadanos en el siglo XXI. Allí se encontraron personalidades del mundo de la ciencia y de la tradición contemplativa (aparentemente dispares, dice Punset, pero cada vez menos).

Dalai Lama propone una educación encaminada a una actitud mental compasiva, basada en el cuidado de las emociones. El resultado de esta esmerada educación sería la desaparición del concepto de tú y nosotros por el del mundo entero como parte de mí mismo. La compasión, indica, lleva a la paz interior, a la confianza y reduce el estrés, tan perjudicial en las sociedades desarrolladas.

Termino con esta frase de Bacon, que viene a colación. Ambos, el link del programa y la cita, me han llegado simultáneamente, por distintos caminos, como pidiéndome a gritos que los uniera:-)

“El hombre que se muestre solícito y cortés con un extranjero demuestra que es ciudadano del mundo”.

( Francis Bacon)

sábado 12 de diciembre de 2009

Cantar con el Alma


Vengo de un Concierto de Navidad, con motivo del décimo aniversario de la Coral Camerata Abulense. Además de la extraordinaria actuación del coro, ha cantado, como soprano y solista invitada, Raquel Adanero, compañera de trabajo y una de mis mejores amigas.
Ella canta con el alma, y eso se ha apreciado (además de por los intensos y prolongados aplausos), por la total quietud del público, por el vello erizado y por el deseo de que no finalizara su actuación. Mi marido me ha dicho, mientras la escuchaba: “Me parece estar en otro mundo”.
El verdadero artista resplandece, transmite y regenera.

¡Enhorabuena, querida amiga!

Gracias a la crisis...


Por una vez, me gusta hablar de la crisis. Comprobaréis por qué, cuando leáis los párrafos del filósofo Jordi Pigem, que comparto con vosotros y que proceden de una entrevista en la Revista Namaste, en la que nos muestra la oportunidad insólita de cambiar el mundo. Ha escrito un libro, Buena Crisis (Kairós), en el que refleja la solución que, según el texto de la Revista Namaste, se puede resumir en dos líneas: "acabar con el divorcio entre el ser humano y el resto de la naturaleza y empezar a buscar la felicidad en la creatividad, la solidaridad y las relaciones humanas". ¡Buena receta!

Para leer la entrevista completa, clicad AQUÍ. Extracto una selección de sus respuestas:
“La palabra crisis viene de un término médico empleado para describir el momento en el cual el paciente se sana o empeora. Si se sana, se decía tradicionalmente que el paciente había tenido una crisis feliz, favorable o una buena crisis”.
“La bonanza económica y la posibilidad de consumir cada vez más eran como un soborno a nuestra consciencia que nos hacía ignorar los problemas terribles del mundo, a nivel de derechos humanos y de crisis ecológica, por ejemplo. Creíamos que como yo cobro a final de mes y me puedo comprar lo que quiera, el sistema funciona”.

“Del mismo modo que hemos creído que la economía es la clave del bienestar de una sociedad, creíamos que el consumo era la clave del bienestar humano. Ahora sabemos que no es así. Y al desmontarse todo este sistema de creencias, todos los problemas que ya estaban ahí, pero que la sociedad prefería ignorar, ahora nos miran a la cara”.

“Ahora el sistema se desmonta y nos damos cuenta de que tenemos la oportunidad insólita, increíble y privilegiada de poder cambiar el mundo”.

“Pocas generaciones han podido sentir que sus decisiones pueden afectar el futuro, no solo de su comunidad local sino del conjunto de la Tierra

“La visión holística del mundo lleva por naturaleza a sistemas de gobiernos mucho más descentralizados. El poder está en las comunidades locales. Se trata de una sociedad en donde no hay estructuras jerárquicas, no hay personas que lideran al conjunto de la población, sino que cada uno es capaz de tomar mayor responsabilidad por lo que hace y consume, por su impacto en la comunidad local y en el conjunto de los ciclos de la tierra”.

“Todo esto comporta fomentar la participación ciudadana y la recuperación de maneras autosuficientes de vivir. Recuperar oficios que se estaban perdiendo, recuperar variedades agrícolas locales que se estaban abandonando. Hay que fortalecer estas comunidades locales y dejar que las estructuras más globales sean solo como un paraguas protector, no como una pirámide que acumula el poder en su cúspide. Sería un poder que emerge de abajo a arriba, no de arriba abajo”.

“La visión holística nos revela que todas las cosas están íntimamente relacionadas y todo depende de todo lo demás. Es una visión mucho más compatible con la idea de red. Cada acto, como una piedra que cae en un estaque, genera ondas que luego se van expandiendo. En esta crisis, las pirámides se derrumban y las redes se fortalecen. Todos sabemos que las estructuras piramidales ya no funcionan”.

“De esa percepción primordial del mundo, en la cual nos sentíamos instintivamente hermanos de las plantas, los animales y los astros… hemos pasado a una visión mecanicista en la que consideramos que lo único real es lo que se puede medir, lo que se puede cuantificar. Eso da lugar a un mundo que puede ser controlable y eficiente en muchos sentidos, pero donde todo lo que no es cuantificable, todo lo que tiene que ver con la creatividad, la imaginación, el arte, la espiritualidad, nuestras relaciones, el amor… todo ello se percibe como una cosa accesoria y poco importante. Si creemos que lo más propiamente humano es un añadido, creamos un mundo inhumano y hostil”.

“Dos premios Nobel de Física del siglo XX, Schrödinger y Wigner, independientemente llegaron a la conclusión de que ciertos experimentos de física contemporánea solo podían explicarse satisfactoriamente si pasamos a considerar que el fundamento de la realidad no es la materia y la energía, sino la conciencia y la percepción. Eso significa un giro de 180 grados en cómo vemos el mundo desde hace siglos. Y esto no lo dicen maestros espirituales, sino premios Nobel de Física”

“La física ha descubierto cosas que los propios físicos no son capaces de asimilar en su vida cotidiana. La visión del mundo que emerge de la física cuántica borra la visión de que existen entidades separadas

“Nuestra cultura todavía no ha sabido integrar lo que hace ya cien años comenzó a emerger de la física cuántica y más recientemente de la neurobiología”.

“Sí, la confianza es parte de este proceso. Si nos sentimos separados del mundo y separados los unos de los otros, la única manera efectiva de actuar es controlar y competir. Es una actitud basada en la desconfianza. Pero la palabra confianza puede tener la connotación de ingenuidad. Yo usaría la palabra participación, en el sentido de que nos sentimos parte de una red de ciclos, de una red inagotable de múltiples ciclos y de ese modo podemos sentirnos parte del conjunto del universo y parte del milagro continuo de renovación de la vida”.

“Pasar de esta actitud de control a una actitud de fluir es lo que te permite dejarte guiar por tu creatividad.

“La economía convencional sigue ignorando que depende de la naturaleza”.

Me ha costado seleccionar estos párrafos de entre tanta sabiduría, así que os aconsejo que leáis la entrevista completa.

Me cabe la satisfacción de comprobar que gran parte de los temas abordados han sido tratados en este blog, desde mi humilde percepción, pero que concuerdan por completo con esta filosofía: responsabilidad, confianza, creatividad y unidad como base del cambio positivo.
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Esta es la információn sobre el autor en El jardín del libro:
"Jordi Pigem (Barcelona, 1964), es doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. De 1998 a 2003 fue profesor en el Masters in Holistic Science del Schumacher College y la Universidad de Plymouth (Inglaterra). Fue asistente de Raimon Panikkar en la publicación de sus obras en castellano, catalán e inglés (1995-1996). En los últimos años ha sido profesor invitado en la Universidad de Barcelona y ponente en diversas universidades, entre ellas las de Columbia, Oxford y Venecia. Autor de varias obras importantes. Coordina la edición catalana de la Opera Omnia Raimon Panikkar. Autor también de más de doscientos artículos (algunos de los cuales han sido publicados en alemán, italiano y japonés). Premio de Filosofía del Institut d’Estudis Catalans (1998) y Premio de Ensayo de Resurgence y la Scientific and Medical Network (2006). Colabora habitualmente, entre otros medios, en COMRàdio, Resurgence (revista decana de la ecología en inglés), Agenda Viva y en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia".

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jueves 10 de diciembre de 2009

Responsabilidad individual

Al hilo de mis últimas entradas en las que he tratado de expresar cómo hemos de asumir nuestra responsabilidad individual en el resultado global, añado este extraordinario vídeo en el que E. Tolle nos explica brillantemente el modo en el que nuestro estado de consciencia determina la realidad que vivimos y transmitimos (vivimos un momento de lo que se ha dado en llamar "salto cuántico"). En el vídeo se refiere también, de un modo claro -directo a la Fuente, como él suele decir- al efecto de la inconsciencia, el sufrimiento, y la importancia de transformarlo. Escuchadlo, por favor:

miércoles 9 de diciembre de 2009

Liberados de las apariencias



Cuanto más se afianza en mí la filosofía del poder de la bondad, la transparencia y la colaboración limpia, con mayor facilidad llego al núcleo de las personas, hasta el punto de verme, por ejemplo, en una reunión de trabajo imaginándome cómo serían de pequeños los convocados y llegando a sentir su ser esencial por debajo del corsé. Me pierdo en ese mundo no contaminado de seres diminutos en su forma, pero grandes y libres en lo profundo (con los años, el mal ejemplo y las elecciones erradas, a veces transformados en enemigos de sí mismos).

(Un fragmento de algo que estoy escribiendo)

domingo 6 de diciembre de 2009

Hasta el fondo



Esta mañana he estrenado unas zapatillas de estar en casa. Me las he comprado confortables y bonitas. Dudaba si tirar otras con las que se me torcía un pie, y finalmente lo he hecho. ¿Para qué voy a conservarlas si me hacen mal? Así que, con mucho cuidadito, las he depositado en el cubo de basura y las he dicho: “Ahí os quedáis, guapas”.
Esta acción que nos parece tan sencilla en el plano físico, nos resulta muy difícil - tanto que para muchos imposible- en el plano psicológico. Arrastramos, años y años, creencias que nos llevan a comportamientos y, a su vez, a sufrimiento, tan sólo porque no nos proponemos tirar lo que no sirve en nuestra mente y renovarlo con lo que nos hará sentir bien.
Me detengo a observar las actitudes y las acciones de las personas cuando conozco su procedencia, quiénes han sido sus antepasados y los que aún viven del árbol familiar. Aprecio calcos en la forma de hablar, en las reacciones ante determinados problemas y en el tipo de relaciones que se establecen entre ellos. Veo que perpetuamos los mismos errores de quienes nos han “enseñado” y que, como nadie está siempre en lo cierto, arrastramos toda una herencia psicológica, en parte dañina, quizá durante siglos. Lo más curioso es que quienes conviven con más conflictos se atan más a ellos, como si esa fuera su identidad, de modo que si se liberaran de ellos, sólo les quedaría la debilidad y el vacío. Ellos son porque tienen problemas. De lo contrario, no serían.
Me gustaría saber qué es lo que hace que unas personas decidan borrar la tinta negra de su vida, las líneas torcidas, las faltas de ortografía de una historia familiar, y por qué a otras les cuesta tanto hacerlo y prefieren seguir repitiendo patrones que sólo les llevan a laberintos de comunicación, batallas y, en muchos casos, a una mala salud física y psíquica.
Algún motivo habrá para querer dar el salto, salir del bucle, vivir tu vida y no la que te dicen que vivas. Lo cierto es que cuando lo haces no sólo limas lo que te sobra, sino que también, como consecuencia de profundizar en ti y en tus raíces, encuentras tesoros que nunca pensante obtener.

No voy a contar lo que he renovado en mí ni lo que sé que me queda por transformar (ese es un trabajo muy personal y el juicio directo, aunque en un momento determinado necesitas hacerlo, luego ya no es productivo). Pero sí diré que desde que decidí bucear en aguas profundas descubrí que, entre lo que debía trabajar, encontré aspectos heredados muy positivos, antes desconocidos o que daba por hecho que me pertenecían sólo a mí. Quizás fueron los que me impulsaron a trabajar las sombras que los oscurecían.